La gente se está quejando de que los candidatos y precandidatos a la Presidencia no están haciendo propuestas llamativas o relevantes y que no hay una discusión activa sobre cuáles serían las que estarían en la mente de los votantes cuando estén decidiendo cómo y por quién votar. Si esto es así para los candidatos a presidente, la situación es aún peor para los candidatos al Congreso, especialmente en el caso de candidaturas que se presentan por primera vez a unas elecciones.
La mayoría de la gente llega al sitio de votación sin tener claro por quién van a votar y qué se espera del candidato o candidata por el o la cual terminan votando. El sistema está diseñado para que los que ya han sido senadores o representantes vuelvan a hacerlo. En general, nadie les pregunta que ideas o propósitos tienen que en caso de ser nombrados estarían dispuestos a promover o a apoyar.
Los que ya han estado en los cuerpos legislativos tienen mayor conocimiento y mayor probabilidad de recibir apoyo financiero, porque ya saben cómo funciona el tema de la plata en las elecciones y porque a los financiadores les gusta tener la oportunidad de estar apoyando a alguien con mayor probabilidad de ser elegido y/o que esté dispuesto a ofrecer algo a cambio del apoyo que recibe. Los candidatos nuevos son menos aversos a esos intercambios, y lo que necesita el sistema es que esas prácticas vayan desapareciendo, algo que a los jefes de los partidos establecidos les parece absurdo e indeseable.
Lo mismo sucede con el acceso a medios. Todo está diseñado para que los nuevos tengan la menor posibilidad de ganar posible. Los que repiten tienen el interés de divulgar sus programas y los medios están más dispuestos a divulgarlos y a ignorar las propuestas de los nuevos, si las hubiere. El primíparo se encuentra entonces en una posición en la cual no tiene acceso ni cuenta con recursos para adquirirlo aun cuando tenga muy buenas ideas que les permitirían hacer contribuciones que les abrirían caminos a grupos numerosos de votantes que hoy pueden estar excluidos.
Uno de estos puede ser el de los empresarios que poseen y dirigen pequeñas y muy pequeñas empresas en el sector informal. Otro grupo es el de los trabajadores que, por su bajo nivel de capacitación, están autoempleados o trabajan para empresas informales. Estos dos grupos se favorecerían si salieran elegidas personas que conocen la forma como opera la informalidad, que estarían dispuestos a cambiar el entorno legal en el que pueden operar con mejores perspectivas.
Un candidato a la Cámara por Bogotá ha hecho grandes esfuerzos por divulgar las ideas que desea aportar para mejorar el entono reglamentario en el que operan estas empresas y sus trabajadores que hasta ahora desconocen su visión y sus perspectivas. Se trata de Pedro Nel Ospina, que fue presidente de Corficolombiana, del Banco Cafetero, de Colpensiones, exdirector de Presupuesto y de Impuestos del ministerio de Hacienda.
Pedro Nel cree que:
"Actualmente, las leyes en Colombia no responden a la realidad económica del país, frenando el potencial de las MiPymes y del sector rural"
Él tiene propuestas interesantes para permitirles a estas empresas pasar al sector formal sin ser castigadas como sucede en la actualidad, con regímenes tributarios y laborales que las harían inviable. Ofrece trabajar para que se den estos cambios en los próximos años, así como en las leyes laborales que conduzcan a que se puede formalizar parte de la población que opera en condiciones laborales muy adversas en la informalidad. También tiene propuestas para vincular estas empresas al mercado de crédito institucional y puedan decirle adiós al 'gota a gota'.
Yo comparto la idea de este candidato a la Cámara. Muchas empresas que hoy operan en la informalidad están ahí porque las leyes tributarias y laborales no les dejan otra opción. Contar con que alguien en el Senado o en la Cámara entiende el entorno reglamentario que no les permite progresar podría ser muy provechoso para ellos y para la ciudad de Bogotá, en este caso porque podría ayudar a dinamizar su economía, su productividad y su empleo formal.
Seguramente habrá otros aspirantes a la Cámara y al Senado con buenas ideas para sectores específicos. Ojalá logren comunicarse con las poblaciones objetivo para generar con ellas un mayor bienestar y una renovación política.
Fuente: Cambio Colombia
